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La Vieja Cigarra: espacios y posibilidades para una boda en Córdoba
¿Cómo es La Vieja Cigarra para celebrar una boda?
La Vieja Cigarra está en Almodóvar del Río, en la carretera de Palma del Río, a unos 15,5 kilómetros de Córdoba. La finca cuenta con más de 15.000 m² y combina jardines, patios y diferentes espacios interiores. Vogue la describe como un lugar de aire rústico y muy andaluz, con jardines, patios floridos, bodega y salones interiores.
Pero lo interesante para una pareja no está solamente en tener tantos metros o en contar con distintos rincones. Está en que la boda no tiene por qué ocurrir siempre en el mismo escenario.
Una ceremonia puede tener un ambiente completamente diferente al cóctel. La comida puede llevaros a otro espacio y la fiesta volver a cambiar el ritmo del día. Y cuando todo esto sucede dentro de una misma finca, también cambia la forma de vivir la boda.
Ahí es donde nosotros empezamos a mirar La Vieja Cigarra de otra manera.
No solo por cómo son sus espacios, sino por lo que puede ocurrir en ellos cuando dejáis de estar pendientes de la cámara y empezáis a estar pendientes de vuestra gente.

¿Qué espacios tiene La Vieja Cigarra para celebrar una boda?
Cuando visitáis una finca para vuestra boda, no solo importa que el sitio sea bonito. También merece la pena pensar en algo bastante más práctico: cómo vais a vivir el día cuando cambie el ritmo de la celebración.
La Vieja Cigarra reúne diferentes ambientes para que la boda pueda desarrollarse en distintos momentos y no todo tenga que ocurrir en el mismo lugar. Hay espacios exteriores, zonas ajardinadas y áreas preparadas para la celebración, además de lugares donde pueden desarrollarse los preparativos.
Uno de los espacios más característicos es el destinado a las ceremonias al aire libre, con una pérgola vegetal y un recorrido de más de 30 metros hasta llegar al lugar del enlace. Es un recorrido que, además de formar parte de la propia puesta en escena de la ceremonia, permite que la entrada tenga su propio momento dentro del día.
Y esto es algo que nosotros tenemos muy en cuenta cuando fotografiamos una boda.
No miramos únicamente dónde se coloca la pareja para la ceremonia. Miramos qué está pasando alrededor. Quién espera, quién se emociona antes de tiempo, cómo reaccionan los invitados cuando os ven aparecer, quién aprovecha un rincón para hablar tranquilamente mientras el resto sigue con la celebración.
Por eso, cuando un espacio ofrece diferentes ambientes, para nosotros no se trata simplemente de tener más sitios donde hacer fotografías. Se trata de que el día tenga espacio para que ocurran cosas.
La Vieja Cigarra permite además plantear parte de los preparativos dentro de sus instalaciones, algo que puede resultar especialmente cómodo si queréis que el comienzo de la boda también forme parte de la experiencia y no convertirlo únicamente en el momento previo a la ceremonia.
Antes de elegir una finca, nosotros miraríamos precisamente eso: no solo qué espacios tiene, sino qué posibilidades os da para vivir vuestra boda sin tener que estar pendientes de la fotografía todo el tiempo.


¿Qué pasa si queréis una boda al aire libre y cambia el tiempo?
Casarse al aire libre tiene mucho encanto, pero también es una de esas decisiones que conviene pensar más allá de la foto de la finca un día soleado.
En La Vieja Cigarra, las celebraciones pueden plantearse en sus espacios exteriores y también cuentan con instalaciones para los preparativos y para desarrollar la celebración. La propia finca contempla además sus instalaciones como una alternativa para disfrutar del día sin que las condiciones meteorológicas sean las que marquen por completo la experiencia.
Para nosotros hay una diferencia importante entre tener un plan B y tener que cambiar la boda entera porque el tiempo se complica.
Cuando fotografiamos una boda, tampoco queremos que la pareja pase el día pendiente de si ahora toca salir, volver a entrar, esperar a que deje de llover o modificar lo que estaba previsto. Si el espacio permite cierta flexibilidad, el día puede seguir su curso y nosotros adaptarnos a lo que esté ocurriendo. Porque, además, una boda no pierde interés porque cambie el tiempo, a veces ocurre justo lo contrario.
Una luz diferente, una nube que cubre el sol durante la ceremonia, la gente buscando refugio, los invitados agrupándose dentro o ese momento en el que vuelve a salir el sol pueden formar parte de la historia de ese día.La cuestión no es conseguir que todo salga exactamente como estaba previsto.Es que la boda siga siendo vuestra aunque haya que cambiar alguna cosa por el camino.


Una boda que puede avanzar sin perder el ritmo
Hay fincas en las que cada parte de la boda parece necesitar un lugar diferente. Eso puede funcionar perfectamente, pero también hace que el día esté más condicionado por los desplazamientos y por un horario que hay que cumplir casi al minuto.
En La Vieja Cigarra la celebración tiene la posibilidad de desarrollarse entre diferentes ambientes de la propia finca. Eso permite que la ceremonia, el cóctel, la comida y la fiesta tengan su propio momento y su propio escenario sin que vosotros tengáis que sentir que estáis cambiando continuamente de sitio.
Y para nosotros hay algo especialmente interesante en eso.
Una boda no sucede únicamente cuando está pasando «algo importante». Sucede mientras la gente espera, cuando alguien se aparta un momento de la mesa para hablar con otro, cuando los invitados ocupan un rincón del jardín, cuando vosotros os cruzáis con alguien que no veíais desde hace años o cuando la fiesta empieza antes de que nadie se dé cuenta.
Por eso no entendemos el espacio como un catálogo de lugares donde hacerse fotografías, lo entendemos como parte de la historia.
Si la boda se mueve de un ambiente a otro de forma natural, nosotros nos movemos con ella. Sin sacaros continuamente de lo que estáis viviendo y sin convertir cada rincón bonito en una parada obligatoria para hacer fotos.
Porque al final, lo interesante no es volver a casa con fotografías de todos los espacios por el hecho de tenerlos solamente.
Es recordar qué pasó allí.

Un espacio que cambia de ambiente sin que la boda parezca partida
Una de las cosas que más puede preocupar al organizar una boda en una finca grande es que los distintos momentos del día terminen pareciendo capítulos separados.
La Vieja Cigarra tiene diferentes espacios y eso permite que la celebración vaya cambiando de ambiente a medida que avanza el día. Para vosotros puede significar algo tan sencillo como pasar de un momento más tranquilo a otro más animado sin tener que sentir que la boda se detiene para empezar de nuevo.Y ahí es donde nosotros vemos una oportunidad.
No necesitamos que todos los momentos ocurran en el mismo sitio. Al contrario. Nos gusta que cada ambiente tenga su propia vida y que las fotografías cambien con ella: la luz, la distancia entre las personas, la forma de relacionarse y hasta el ritmo de lo que está pasando.
Así podemos contar una boda completa sin intentar que todas las fotografías tengan la misma estética.Y, sobre todo, sin hacer que vosotros tengáis que estar pendientes de dónde está el fotógrafo.
Nos interesa que cuando recordéis La Vieja Cigarra dentro de unos años no recordéis únicamente sus espacios. Recordéis lo que os pasó en ellos.



Cuando el lugar también ayuda a que vosotros podáis disfrutar
Hay algo que para nosotros tiene mucho más valor que conseguir una fotografía espectacular: que para conseguirla no tengáis que dejar de disfrutar de vuestra boda.
Cuando una celebración se desarrolla en un espacio con diferentes ambientes, podemos encontrar momentos distintos sin necesidad de llevaros constantemente de un sitio a otro. Vosotros seguís con vuestra gente y nosotros vamos encontrando lo que ocurre alrededor.
Una conversación que se alarga después del cóctel. Alguien que se emociona al veros pasar. Un grupo de amigos que ya está empezando a celebrar antes de que llegue la fiesta. Vuestros padres hablando en un rincón mientras vosotros estáis con otros invitados.Eso es lo que queremos fotografiar.
No queremos que durante la boda tengáis la sensación de que hay que estar pendientes de nosotros, ni que cada cambio de espacio implique una nueva sesión de fotos.Preferimos que el lugar nos dé posibilidades y que vosotros sigáis haciendo lo importante: vivir la boda.
Las fotografías llegan después. Son la consecuencia de haber estado atentos.


Cómo se distribuyen los diferentes momentos de la boda?
Una de las cosas que más agradecen las parejas cuando empiezan a organizar una boda es saber que los espacios no tienen por qué utilizarse todos de la misma manera.
En La Vieja Cigarra, los distintos ambientes permiten que la boda vaya cambiando de escenario a medida que avanza el día. La llegada de los invitados, la ceremonia, el cóctel, el banquete y la fiesta pueden tener su propio momento y su propio espacio, evitando que todo suceda en el mismo sitio desde el principio hasta el final.


No es lo mismo estar pendientes de dónde toca ir ahora que dejar que cada parte del día aparezca de forma natural. Para vosotros, significa poder disfrutar de cada momento sin sentir que tenéis que estar organizándolo continuamente.
Para mí, como fotógrafo, tiene además otra consecuencia: cada cambio de espacio genera situaciones diferentes. La llegada tiene un ritmo, el cóctel otro, el banquete otro completamente distinto y la fiesta ya no se parece en nada a lo anterior. No necesito llevaros de un lado a otro para fabricar fotografías; el propio día va poniendo delante de mí cosas que merece la pena guardar.
Por eso, cuando pienso en una boda en La Vieja Cigarra, no pienso en fotografiar un lugar. Pienso en cómo se mueve vuestra historia por él.
¿Cómo se vive el cóctel y el paso de una parte de la boda a otra?
Una de las cosas que más condiciona una boda es cómo se pasa de un momento a otro.
En La Vieja Cigarra, el cóctel permite que la celebración continúe mientras los invitados se mueven, hablan y se encuentran unos con otros. Y esto, para nosotros, tiene bastante importancia: una boda no debería sentirse como una sucesión de escenarios en los que todo el mundo tiene que parar para que empiece lo siguiente.


Ese movimiento también genera momentos que merece la pena vivir sin estar pendientes de la cámara. Una conversación que se alarga, alguien que se encuentra con un familiar después de años, los amigos que empiezan a soltarse cuando desaparece la formalidad de la ceremonia...
Nosotros preferimos estar atentos a todo eso antes que intentar fabricar fotografías durante el cóctel. Si el espacio ayuda a que la gente se mueva y la celebración siga su curso, nuestro trabajo es acompañar ese ritmo y no convertirlo en una sesión de fotos.
¿Dónde empiezan los preparativos de una boda en La Vieja Cigarra?
Los preparativos tienen algo especial: todavía no ha empezado oficialmente la boda, pero ya está pasando todo.
Hay nervios, gente entrando y saliendo, vestidos que aparecen de repente, alguien intentando encontrar unos pendientes, una madre que revisa por tercera vez que todo esté preparado y ese momento en el que empiezas a darte cuenta de que, después de tantos meses organizándolo, ya está ocurriendo.

En La Vieja Cigarra los preparativos pueden formar parte del propio espacio de la celebración, lo que permite que ese comienzo del día no tenga por qué sentirse desconectado del resto de la boda. Y para nosotros es importante que siga siendo así.
No necesitamos convertir los preparativos en una sesión de fotos. De hecho, preferimos que os olvidéis de la cámara. Que sigáis hablando con vuestra gente, que os terminéis de vestir a vuestro ritmo y que nosotros estemos pendientes de aquello que sucede mientras vosotros estáis ocupados con todo lo demás.
Porque dentro de unos años quizá no recordéis quién hizo la primera foto de aquella mañana. Pero sí recordaréis quién estaba allí cuando abristeis la puerta, quién os ayudó a terminar de vestiros y qué cara tenía vuestra madre cuando os vio preparados por primera vez.
Eso es lo que queremos conservar. Foto
Una ceremonia al aire libre que no necesita demasiadas cosas
Hay ceremonias que necesitan mucho para resultar especiales. Y hay otras en las que el propio entorno ya hace buena parte del trabajo.
La Vieja Cigarra tiene ese tipo de espacios en los que la vegetación, los patios y la arquitectura del cortijo forman parte de la escena sin necesidad de convertirla en un decorado.
Para una pareja que quiere casarse al aire libre, eso puede ser importante. Porque una ceremonia bonita no debería obligaros a llenar cada rincón de flores, estructuras y elementos decorativos para que funcione.Nosotros, además, preferimos cuando queda espacio para que aparezcan las personas.
La mirada que buscáis antes de empezar. Alguien que se emociona entre los invitados. Una sonrisa que se escapa mientras habláis. Vuestras manos cuando os dais cuenta de que ya no hay vuelta atrás.La decoración puede acompañar todo eso, pero no debería taparlo.
Y fotográficamente también cambia mucho. Cuando el entorno tiene presencia, no necesitamos interrumpir la ceremonia para buscar una fotografía espectacular. Podemos trabajar con lo que ya está ocurriendo: la luz, la vegetación, la arquitectura y, sobre todo, vosotros.
Porque una ceremonia no tiene que parecer una producción, tiene que parecerse a vosotros.


¿Quieres ver cómo se vive este espacio durante una boda?
En estas dos historias puedes ver el ambiente del convite en La Vieja Cigarra. En la boda de Carlos y José Ramón, además, fotografiamos también la ceremonia.
¿Hay algún momento para parar y estar solos durante la boda?
Después de meses organizándolo todo, llega un momento en el que probablemente solo queráis una cosa: parar.
Estar juntos un rato. Respirar. Miraros y decir aquello de «ya está, nos hemos casado». Sin invitados alrededor, sin horarios que cumplir y sin alguien diciéndoos dónde tenéis que poneros.
La Vieja Cigarra tiene rincones que permiten encontrar ese tipo de pausa durante la celebración. Y para nosotros, ese momento tiene mucho más valor que intentar aprovecharlo para hacer veinte fotografías de pareja.
Si os apetece estar solos, estaremos cerca sin convertirnos en parte de ese momento.Y si en ese rato ocurre algo que merece la pena guardar, sabremos verlo.
Puede ser una mirada, un abrazo, una conversación que no necesita público o simplemente vosotros dos sentados durante unos minutos después de todo el ruido.No todo lo importante de una boda tiene que ocurrir delante de los invitados.
A veces, precisamente porque nadie está mirando, es cuando aparecen algunos de los recuerdos que más ganas tendréis de volver a ver.




Un espacio para el convite pensado también para disfrutarlo
El convite tiene un ritmo diferente al resto del día. Aquí ya no hay prisas por llegar a la ceremonia ni la sensación de que todo está a punto de empezar. Os sentáis, habláis, brindáis, coméis, aparecen los discursos y, poco a poco, la celebración va cogiendo otra velocidad.
En La Vieja Cigarra, este momento tiene un espacio con una estética muy cuidada: telas que caen desde el techo, una iluminación cálida y un diseño en el que los diferentes elementos encajan sin necesidad de llamar la atención por separado.
Y hay algo que nos gusta especialmente: la luz. Una luz cálida y agradable cambia por completo cómo se vive y cómo se fotografía una comida. Las mesas, las personas, las conversaciones y todo lo que ocurre alrededor adquieren una atmósfera mucho más envolvente cuando la iluminación acompaña en lugar de competir con ella.
Para nosotros, además, este tipo de espacio permite hacer algo que buscamos durante todo el día: fotografiar lo que está ocurriendo sin tener que fabricar escenas.
Los brindis que salen de repente, las conversaciones entre plato y plato, la reacción de alguien que escucha un discurso, las miradas entre vosotros cuando os dais cuenta de quién tenéis sentado delante.
El diseño ya pone el ambiente, nosotros nos ocupamos de mirar.
Si todavía no tenéis clara la fecha, también podéis ver;







Cuando llega la fiesta, la boda cambia por completo
Hay un momento en el que ya no importa demasiado si el vestido está perfecto, si alguien se ha despeinado o si la mesa está exactamente como estaba al principio.
Empieza la fiesta.
Y ahí cambia todo. La gente deja de estar pendiente de dónde tiene que estar, los amigos se juntan, aparecen abrazos, bailes, carreras hacia la pista y esa mezcla de cansancio y ganas de seguir que hace que las últimas horas de una boda sean completamente diferentes a las primeras.
La Vieja Cigarra permite que esa parte del día tenga su propio ambiente, y eso nos interesa especialmente porque no intentamos fotografiar la fiesta como si fuera una sesión de fotos.Nos metemos dentro.
Nos acercamos cuando tiene sentido y nos alejamos cuando la escena funciona mejor desde fuera. Buscamos las reacciones, el movimiento y esas fotografías que no podríais repetir aunque quisierais.
Porque una buena fotografía de fiesta no consiste en conseguir una fila de personas mirando a cámara.Consiste en que dentro de unos años veáis una imagen y penséis: «madre mía, estábamos así».



Y si estáis empezando a pensar también en cómo queréis recordar todo lo que ocurra ese día, podéis ver:
Cuando cambia la luz, también cambia la forma de vivir la boda
Una boda que empieza por la tarde no tiene la misma cara unas horas después.La luz va bajando, los exteriores cambian, las conversaciones se alargan y el ambiente empieza a hacerse más tranquilo antes de que llegue de nuevo el ruido de la fiesta.
En La Vieja Cigarra hay espacios exteriores que permiten aprovechar ese cambio sin necesidad de convertir el atardecer en una sesión de fotos programada.Y esto es algo que nos gusta especialmente.
Si en algún momento os apetece salir un rato, respirar y estar juntos, podemos acompañaros. Si preferís seguir con vuestros invitados, seguiremos allí atentos a lo que ocurre.No creemos que haya que detener una boda porque haya aparecido una luz bonita.La luz bonita está para aprovecharla mientras la boda sigue sucediendo.
A veces será una fotografía vuestra, otras, la sombra de alguien cruzando un patio, los invitados hablando mientras cae la tarde o una escena que dura apenas unos segundos. Eso es lo que hace que un reportaje tenga vida, no que todas las fotografías estén pensadas de antemano, sino que sepamos reconocer cuándo está ocurriendo algo que merece quedarse.


Una boda que puede cambiar de escenario sin salir del cortijo
Una de las cosas que más puede marcar el ritmo de una boda en La Vieja Cigarra es que no todo tiene por qué ocurrir en el mismo sitio.
La ceremonia puede plantearse al aire libre, con la pérgola y el entorno vegetal como escenario. Después, la celebración puede ir cambiando de ambiente entre patios, jardines y espacios cubiertos, hasta llegar a la parte de la comida y la fiesta. La Vieja Cigarra cuenta también con salones interiores, bodega y una jaima climatizada, de manera que el espacio permite plantear diferentes momentos del día sin convertirlos necesariamente en una sucesión de desplazamientos.
Y esto, para una pareja, tiene más importancia de la que parece.Porque una boda no debería sentirse como una excursión en la que los invitados están continuamente pendientes de dónde tienen que ir ahora. Lo interesante es que los cambios de espacio acompañen lo que está pasando: la tranquilidad de la ceremonia, el movimiento del cóctel, una comida más pausada y, después, el cambio de energía que llega con la fiesta.
Desde la fotografía, además, tener ambientes diferentes permite que el reportaje no dependa de buscar constantemente un rincón para hacer fotos. La propia boda va ofreciendo situaciones, luz y espacios distintos mientras vosotros seguís a lo vuestro.
Ahí es donde un lugar con tantos ambientes puede jugar a favor de una boda vivida con naturalidad: que los espacios formen parte del día sin convertirse en protagonistas del día.
Qué tener en cuenta si quieres que la boda se sienta natural desde el principio
Cuando una finca ofrece tantos espacios, no se trata simplemente de tener más sitios donde colocar una ceremonia, un cóctel o una comida. Lo importante es cómo se encadenan esos lugares durante el día.
En La Vieja Cigarra hay zonas exteriores, patios y espacios interiores que permiten que cada parte de la celebración tenga un ambiente diferente. El patio de las buganvillas, el jardín, la pérgola, los salones o la bodega no transmiten exactamente lo mismo, y eso puede jugar a favor de una boda que vaya cambiando de ritmo sin necesidad de montar una puesta en escena distinta para cada momento.
Para vosotros hay una cuestión bastante más importante detrás de todo esto: que no tengáis que estar pensando continuamente en la fotografía.
Si el espacio ya ofrece posibilidades, no hace falta convertir cada cambio de ambiente en una sesión de fotos. La ceremonia ocurre donde tenga sentido, el cóctel sigue su propio ritmo, la gente se mueve, habla, bebe, se reencuentra y la celebración avanza.Y ahí nuestra forma de trabajar cobra sentido.
No necesitamos sacaros de cada momento para aprovechar el lugar. Preferimos conocerlo, anticipar dónde puede ocurrir algo interesante y estar preparados cuando sucede. La finca pone los escenarios; lo que nos interesa a nosotros es lo que ocurre dentro de ellos. Porque una boda puede tener rincones preciosos y seguir siendo una mala experiencia si los novios pasan el día pendientes de posar. Y precisamente por eso, cuando hablamos de fotografía natural, para nosotros no significa simplemente hacer fotos sin posados: significa no añadir interrupciones innecesarias a una celebración que ya tiene su propio ritmo.

¿Y si el tiempo cambia el día de la boda?
Hay una parte de organizar una boda al aire libre que no depende de vosotros: el tiempo.
Por eso, más que pensar únicamente en lo bonito que puede quedar una ceremonia o un cóctel en el exterior, conviene mirar qué posibilidades tiene la finca cuando el día no acompaña como estaba previsto.
En La Vieja Cigarra existen diferentes espacios cubiertos, entre ellos salones interiores, una bodega y una jaima climatizada. Esto permite que el planteamiento de la celebración no dependa exclusivamente de mantener todo en el exterior.Para una pareja esto significa algo sencillo, pero importante: tener alternativas sin que un cambio de tiempo tenga que convertirse en el problema de la boda.
Si llueve, hace demasiado calor o simplemente la luz exterior deja de ser la adecuada, no necesitamos seguir buscando las mismas fotografías en el mismo sitio, nos adaptamos a lo que esté ocurriendo. Una conversación en un interior, los invitados buscando refugio, ese momento en el que todos se reorganizan o incluso el cambio de ambiente que produce una tormenta pueden formar parte del recuerdo del día.
No intentamos que la boda parezca exactamente la que habíais imaginado cuando el tiempo decide otra cosa. Fotografiamos la boda que realmente estáis viviendo.


Si queréis una boda hecha a vuestra manera, el espacio también importa
Hay parejas que llegan a una finca sabiendo perfectamente lo que quieren. Y otras que necesitan poder decidirlo poco a poco.
Dónde será la ceremonia. Cómo será la decoración. Qué proveedor se encargará de cada parte. Si queréis algo muy sencillo o si preferís transformar el espacio para hacerlo vuestro.
En La Vieja Cigarra existe esa posibilidad de plantear la celebración con bastante libertad. La organización, la decoración y otros servicios pueden gestionarse según las preferencias de cada pareja, y el espacio permite trabajar con proveedores especializados. Eso abre la puerta a bodas con planteamientos muy diferentes sin tener que encajarlas todas en el mismo molde.Y para nosotros hay algo interesante en esa libertad.


Cuando una boda no está completamente predeterminada, aparecen más posibilidades de que tenga vuestra personalidad de verdad. No porque haya que llenar cada rincón de detalles, sino porque las decisiones que tomáis terminan diciendo algo de vosotros.También cambia nuestra forma de mirar.
No buscamos que la decoración quede perfecta para hacer una fotografía bonita. Buscamos cómo la habéis hecho vuestra, qué ocurre alrededor de ella y qué personas terminan formando parte de esas escenas.
Porque dentro de diez años probablemente no recordaréis si una mesa tenía exactamente seis o siete detalles.Pero sí recordaréis quién estaba sentado allí, qué pasó durante aquel brindis o quién acabó riéndose cuando todo el mundo debía estar serio, y eso es lo que queremos conservar.
Lo que hace especial el cortijo La vieja Cigarra
En La Vieja Cigarra podéis plantear la ceremonia civil al aire libre, continuar con el cóctel y trasladar después la celebración a otros ambientes de la finca. La pérgola, los jardines, los patios, la bodega, los salones interiores y la jaima climatizada hacen posible que el día vaya cambiando de escenario sin necesidad de abandonar el cortijo.
Y esto tiene una consecuencia que quizá no se ve cuando visitáis una finca por primera vez: los invitados no están todo el día en el mismo sitio y vosotros tampoco tenéis que estar pensando qué toca hacer ahora para que las fotografías tengan variedad.
El espacio os acompaña mientras vosotros estáis viviendo vuestro día sin preocupaciones.
¿Estáis pensando en celebrar vuestra boda en La Vieja Cigarra?
Si ya tenéis el lugar y estáis empezando a organizar el resto, podéis contarme cómo será vuestra boda y vemos si tiene sentido que esté allí para fotografiarla.