Boda en el Palacio de Silvela | Mariam y Jesús
Mariam y Jesús celebraron su boda en Aranjuez, una ciudad donde resulta imposible caminar sin encontrarse con la historia. Como fotógrafo de bodas tuve la oportunidad de acompañarlos desde los preparativos hasta el final de la celebración, documentando un día que comenzó en el NH Collection Palacio de Aranjuez y terminó en el Palacio de Silvela, rodeados de familiares y amigos.
Hay personas capaces de cambiar el ambiente simplemente con una sonrisa. Mariam era una de ellas. Desde que comenzó el día hasta que terminó la fiesta vivió cada momento con una naturalidad que acabó contagiando a todo el mundo. No hacía falta buscar emociones porque aparecían solas, en una conversación, en un abrazo o en una mirada compartida.
Pero esta historia todavía guardaba un capítulo más.
Unos días después nos volvimos a encontrar para realizar la sesión de postboda en Córdoba. Cambiaron los escenarios, cambió el ritmo y cambió la luz, pero no cambió la forma de vivir cada momento. Lo que había empezado entre los jardines y las calles de Aranjuez encontró un final completamente distinto entre la Judería y la Mezquita-Catedral de Córdoba.
Porque una boda puede terminar el mismo día de la celebración. Una historia, no siempre.
Una historia que continuó entre Aranjuez y Córdoba
Muchas parejas piensan que la postboda consiste únicamente en hacer fotografías con más calma. Para mí siempre ha significado algo diferente. Es la oportunidad de volver a encontrarse unos días después, cuando toda la intensidad de la boda ya ha pasado y solo queda disfrutar de estar juntos.
Mariam y Jesús eligieron Córdoba para cerrar su historia. Se alojaron en la Posada de Vallina, a pocos metros de la Mezquita-Catedral, y nada más salir del hotel la ciudad empezó a formar parte del reportaje. Caminábamos sin un recorrido demasiado marcado, dejando que la tarde fuera decidiendo por nosotros.
Entonces empezó a llover.
Durante unos minutos pensamos que tendríamos que cambiar completamente la sesión, pero ocurrió justo lo contrario. La lluvia desapareció poco a poco y, casi sin esperarlo, un arcoíris apareció sobre Córdoba. Fue uno de esos momentos que ningún fotógrafo puede preparar y que precisamente por eso terminan convirtiéndose en los recuerdos que más tiempo permanecen.
Antes de terminar todavía nos esperaba otro rincón inesperado. El gran tapiz de la Posada de Vallina, que representa el encuentro entre los Reyes Católicos y Cristóbal Colón, nos permitió cerrar la sesión en un ambiente completamente distinto al que habíamos vivido durante el paseo.
Ese día volvió a recordarme algo que llevo años comprobando. Las mejores fotografías casi nunca aparecen porque alguien las ha preparado. Aparecen cuando las personas viven lo que está ocurriendo y aceptan que, muchas veces, son precisamente los imprevistos los que terminan haciendo inolvidable una historia.
Este reportaje pertenece a una pareja concreta, pero la forma de documentarlo nace de una misma filosofía. Si sentís curiosidad por conocerla, aquí os la explico.
👉 Conocer cómo entiendo un reportaje de boda.
Si estáis organizando vuestra boda y buscáis una fotografía que combine una mirada documental con una dirección discreta cuando realmente ayuda a construir una mejor imagen, estaré encantado de conocer vuestra historia.