La boda de Laura y Pirri en la Parrilla de Dacho, Puertollano
Hay bodas que se preparan durante meses y otras que, en realidad, parecen esperarse durante toda una vida. La boda de Laura y Pirri en Puertollano transmitía precisamente esa sensación. Como fotógrafo de bodas, desde el primer momento era fácil entender que no se trataba de una celebración cualquiera. Bastaba con mirar alrededor para darse cuenta de que aquel día no solo era importante para ellos; también lo era para todas las personas que habían llegado hasta allí para acompañarlos.
Los preparativos comenzaron en el Hotel Santa Eulalia, situado junto al Paseo de San Gregorio, uno de los lugares más conocidos del centro de Puertollano. Mientras Laura terminaba de vestirse, todo transcurría con esa calma que solo existe antes de que empiece una boda. Sin prisas, sin nervios innecesarios y disfrutando de esos últimos minutos con la familia antes de salir hacia la ceremonia.
La ceremonia civil y la celebración tuvieron lugar en Parrilla de Dacho, un espacio muy conocido para celebrar bodas en Puertollano donde pudieron vivir todo el día sin cambiar de escenario. Eso hizo que la jornada transcurriera con mucha naturalidad y que familiares y amigos compartieran cada momento sin interrupciones, dejando que las conversaciones, las risas y los abrazos aparecieran cuando tenían que aparecer.
Con la llegada del atardecer aprovechamos ese cambio de luz para dedicar unos minutos a la pareja, sin alejarlos demasiado tiempo de la celebración y sin romper el ritmo de un día que seguía perteneciendo a ellos y a sus invitados. Mi forma de trabajar consiste precisamente en eso: acompañar lo que está ocurriendo y dirigir únicamente aquellos momentos en los que una pequeña indicación puede aportar una fotografía sin alterar la experiencia que está viviendo la pareja.
Este reportaje reúne precisamente esa manera de entender una boda: una historia donde las personas siempre tienen más importancia que las fotografías.
Lo que hace especial una boda en Parrilla de Dacho
Cada boda tiene su propio ritmo y el lugar donde se celebra influye mucho más de lo que parece. Cuando una pareja puede desarrollar prácticamente toda la jornada en un mismo espacio, deja de preocuparse por los horarios, los desplazamientos o la sensación de tener que ir siempre con prisa para llegar al siguiente momento del día.
En esta boda, los preparativos comenzaron en el Hotel Santa Eulalia y el resto de la celebración continuó en Parrilla de Dacho, permitiendo que la ceremonia, el cóctel y la fiesta se vivieran de una forma mucho más tranquila. Esa continuidad hizo que familiares y amigos permanecieran juntos durante toda la jornada y que los momentos surgieran con mucha más naturalidad.
Como fotógrafo, esas bodas siempre terminan regalando algo muy valioso. Cuando nadie está pendiente de la cámara, aparecen conversaciones que no estaban previstas, abrazos que duran un poco más de lo habitual y pequeños gestos que solo suceden porque las personas están completamente centradas en disfrutar del día.
Al final, eso es lo que hace diferente un reportaje. No el lugar donde se celebra la boda, sino la forma en la que la pareja consigue vivirla.
Si habéis llegado hasta aquí, probablemente ya sepáis cómo son mis fotografías. Ahora podéis descubrir todo lo que ocurre antes de hacerlas.
👉 Mi forma de fotografiar bodas.
Si estáis organizando vuestra boda en Puertollano o en cualquier otro lugar de Castilla-La Mancha y buscáis un fotógrafo que combine una mirada documental con una dirección discreta cuando realmente aporta valor a la imagen, estaré encantado de conocer vuestra historia.